domingo, 8 de julio de 2012

Entrevista a Madame Ghis



La mafia Médica (1994) es el libro que le costó a la doctora Ghislaine Lanctôt, ahora GHIS, su expulsión del colegio de médicos en Canadá y la retirada de su licencia para ejercer la medicina. Se trata probablemente de la denuncia publicada más completa, integral, explícita y clara del papel que juega a nivel mundial el complejo formado por el sistema sanitario y la industria farmacéutica. Pasados ya 18 años, después de varias amenazas y de haber estado en la cárcel, sigue activa y publicando en contra del negocio de la Medicina, del sistema establecido y a favor de lo que ella llama muerte civil: cuando dejamos de reconocer las autoridades externas para someternos a la única autoridad que existe: la de uno mismo. Ahora vive sin cargos públicos ni títulos académicos, sin propiedades, sin pagar impuestos, sin carnets, sin documentación, sin tarjetas... libre.
He tenido el honor de poder entrevistarla en Quebec (Canadá), de dónde por ahora no puede salir al prescindir también de documentos personales, como el pasaporte. Con ella repasamos su historia y hablamos de temas tan actuales como de la inexistencia de la deuda de los países; de cómo las elecciones (¿democráticas?) son grandes falsas en las que unos cuantos borregos eligen a los pastores que los van a llevar al matadero; de que el SIDA no existe como enfermedad o que el cancer no es ya ningún misterio, sino una enfermedad que se puede curar muy bien, pero cuyos tratamientos están prohibidos.
Guis:
personocratia.com/

Alish
TimeForTruth.es

viernes, 23 de diciembre de 2011

La carta de condolencias de A. Einstein

Esta carta de condolencia fue enviada por Einstein a Robert S. Marcus en febrero de 1950. Por aquel entonces Marcus era director político del Congrego Mundial Judío y acababa de perder a su hijo por la polio


"Querido Dr. Marcus,


Un ser humano es una parte de un todo, al que llamamos "Universo", una parte limitada en el tiempo y el espacio. Él experimenta por si mismo (sus pensamientos y sensaciones) como si estuvieran apartados del resto; una especie de falsa ilusión óptica producida por si consciencia. El esfuerzo necesario para liberarse a uno mismo de esta falsa ilusión es un problema que debe resolver la  verdadera religión. No alimentar esta falsa ilusión, sino intentar superarla, es la única forma de alcanzar un nivel de paz mental asequible.


Con mis mejores deseos,


Sinceramente suyo,
Albert Einstein.


Fuente: amazings